7 hábitos para respirar mejor y dormir profundamente | CMR GLOBAL

7 habitos para respirar mejor y dormir mas profundo

Descubre 7 hábitos para respirar mejor por la noche, mejorar la calidad del sueño y crear una rutina que favorezca un descanso más profundo.

Dormir más horas no siempre significa descansar mejor.

La calidad del sueño depende de muchos factores: nuestros horarios, el ambiente del dormitorio, lo que hacemos antes de acostarnos e incluso la forma en la que respiramos durante la noche.

Pequeños cambios en nuestra rutina pueden ayudarnos a crear mejores condiciones para conciliar el sueño, respirar cómodamente y despertarnos con una mayor sensación de descanso.

No necesitas transformar completamente tus noches. Puedes empezar incorporando estos 7 hábitos para respirar mejor y mejorar la calidad de tu descanso.

1. Intenta mantener una respiración nasal

Respiramos aproximadamente miles de veces cada día y, aun así, pocas veces prestamos atención a cómo lo hacemos.

La nariz está específicamente preparada para respirar. Cuando el aire entra por las fosas nasales, se filtra, humidifica y acondiciona antes de continuar hacia las vías respiratorias.

Durante la noche, favorecer una respiración nasal cómoda puede formar parte de una buena rutina de descanso.

Antes de dormir, prueba algo sencillo: túmbate, relaja el cuerpo y dedica unos minutos a realizar respiraciones lentas y cómodas por la nariz.

Sin forzar.

El objetivo es convertir la respiración nasal en algo natural.

2. Crea una rutina antes de acostarte

Nuestro cuerpo agradece la regularidad.

Intentar acostarnos y despertarnos aproximadamente a la misma hora ayuda a mantener estable nuestro ritmo de sueño.

Pero también importa lo que hacemos durante los 30-60 minutos anteriores a dormir.

Puedes crear una pequeña rutina nocturna:

  • Reducir progresivamente la iluminación.
  • Dejar de trabajar.
  • Evitar actividades demasiado estimulantes.
  • Preparar el dormitorio.
  • Realizar unos minutos de respiración tranquila.
  • Leer o escuchar algo relajante.

Repetir una rutina similar cada noche ayuda a que nuestro cerebro vaya asociando esas acciones con el momento de descansar.

3. Reduce las pantallas antes de dormir

Móvil, televisión, tablet, ordenador...

Las pantallas forman parte de nuestro día a día y muchas veces también de nuestros últimos minutos despiertos.

El problema no es únicamente la luz. También lo es la estimulación constante: mensajes, vídeos, redes sociales, trabajo y notificaciones mantienen nuestra atención activa justo cuando queremos relajarnos.

Prueba a dejar el teléfono fuera de la cama y reducir su uso durante la última parte del día.

Incluso 30 minutos sin pantalla antes de dormir pueden ayudarte a crear una transición más tranquila entre el día y la noche.

4. Prepara tu dormitorio para descansar

Nuestro entorno influye enormemente en cómo dormimos.

Un dormitorio destinado al descanso debería ser oscuro, silencioso, confortable y con una temperatura agradable.

Antes de acostarte puedes comprobar cuatro cosas muy sencillas:

Temperatura: evita que la habitación esté excesivamente caliente.

Luz: intenta reducir al máximo las fuentes de iluminación durante el sueño.

Ruido: limita los sonidos que puedan provocar pequeños despertares.

Ventilación: renovar el aire del dormitorio antes de acostarnos puede contribuir a crear un ambiente más agradable.

El objetivo es convertir nuestro dormitorio en un lugar que nuestro cerebro relacione directamente con descansar.

5. Evita cenas muy pesadas y alcohol justo antes de acostarte

Lo que hacemos durante las últimas horas del día también puede influir en nuestro descanso.

Una comida especialmente abundante justo antes de ir a la cama puede hacer que nos sintamos pesados o incómodos.

El alcohol merece especial atención.

Aunque inicialmente puede producir sensación de somnolencia, puede alterar la calidad del sueño durante la noche. Además, favorece la relajación de los tejidos de las vías respiratorias, lo que puede empeorar los ronquidos en algunas personas.

Por eso, reducir su consumo cerca de la hora de acostarnos puede ser beneficioso para nuestra rutina nocturna.

6. Dedica unos minutos a respirar antes de dormir

No necesitas realizar ejercicios complicados.

Puedes probar una rutina sencilla al meterte en la cama.

Colócate cómodamente, cierra los ojos y comienza a respirar lentamente por la nariz.

Inspira suavemente.

Expulsa el aire sin prisas.

Y vuelve a repetir.

Durante unos minutos, intenta concentrarte únicamente en el movimiento de tu respiración.

El objetivo no es aguantar el aire ni realizar respiraciones extremadamente profundas. Simplemente buscamos reducir progresivamente el ritmo y crear un momento de calma antes de dormir.

Puede convertirse en una pequeña señal para nuestro cuerpo: el día ha terminado.

7. Facilita una respiración nasal cómoda durante la noche

Hay personas que intentan respirar por la nariz pero sienten cierta resistencia en las fosas nasales, especialmente cuando se tumban.

En estos casos existen soluciones mecánicas sencillas, como las tiras nasales externas.

Las tiras se colocan sobre el exterior de la nariz y ejercen una ligera tensión hacia los lados, ayudando a abrir mecánicamente las fosas nasales y facilitar el paso del aire.

En CMR GLOBAL hemos desarrollado nuestras tiras nasales para integrarlas fácilmente dentro de la rutina nocturna.

No son un medicamento ni modifican la respiración de manera artificial.

Su función es sencilla: ayudar a mantener una mayor apertura nasal para favorecer una respiración más cómoda.

Puedes colocarlas sobre la piel limpia y seca unos minutos antes de acostarte y retirarlas suavemente al despertar.

Una buena noche comienza antes de cerrar los ojos

Dormir mejor no depende únicamente de lo que ocurre mientras estamos dormidos.

Empieza mucho antes.

En nuestros horarios, en nuestra habitación, en lo que comemos, en cuánto utilizamos el teléfono y en cómo preparamos nuestro cuerpo para descansar.

No necesitas aplicar los siete hábitos desde esta misma noche.

Empieza con uno.

Cuando forme parte de tu rutina, incorpora otro.

Porque mejorar nuestro descanso no consiste en buscar una solución mágica, sino en crear pequeñas rutinas que podamos mantener cada día.

Respira mejor. Descansa mejor. Despierta preparado para un nuevo día.

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